Activar/desactivar sonido
 
La nueva imagen de Su guía de información..!

HotelesRestaurantesComerciosCasinos
El Clavecín
Claro que el piano actual no surge de repente, antes de él nos encontramos con el clavecín que fue el instrumento más popular hasta principios del siglo XVIII: grandes compositores como Haendel, Domenico Scarlatti y Juan Sebastián Bach le dedicaron sus mejores esfuerzos.
Esta popularidad se debe a que El Clavecin tiene una brillantez y amplitud sonora que permitía el virtuosismo instrumental. Su "defecto" se debe a que produce siempre la misma intensidad de sonido, es decir, el clavecinista no puede modificar el volumen sonoro según la intensidad de pulsación de la tecla. Esto se debe a que las cuerdas son pinzadas por puntas de pluma de cuervo situadas en lengüetas accionadas por las teclas. Podemos imaginarnos que el calvecín es como una guitarra gigante donde hay un "dedo" para cada cuerda listo a tocar en el instante de pulsar la tecla.
Por otro lado, tenemos el clavicordio, otro instrumento de tecla pero de dimensiones más reducidas que el clavecín, y que podía realizar líneas de expresión, ya que, las cuerdas aquí son golpeadas por pequeñas lengüetas de metal fijadas en el borde de la tecla. Hay varias lengüetas por tecla, lo que permite que cada cuerda vibre en distintos puntos y por tanto con distinta intensidad. Ahora bien, el problema del clavicordio es su escasa potencia sonora: máximo nivel no consigue llegar al mínimo de su oponente, el clavecín. El problema es claro: no existía un instrumento capaz de proporcionar la potencia sonora del clavecín, con la dulzura de expresión del clavicordio.
El Clavicordio
Los clavicordios suelen montarse en una caja rectangular. Sus cuerdas corren de izquierda a derecha a lo largo de la caja y pasan por encima de uno o varios puentes que descansan sobre la tabla armónica. El mecanismo se sitúa, por lo general, a la izquierda o en el centro del instrumento e incluye el teclado y las palancas, que van desde las teclas hasta casi la parte posterior de la caja, según el modelo. En la parte posterior de cada palanca va inserta una lámina de bronce llamada tangente. Cuando el dedo del instrumentista presiona la tecla, el extremo de la palanca se alza y hace que la tangente percuta una o dos cuerdas, que comienzan a vibrar. El clavicordio es, pues, como el piano, un instrumento de percusión y por ello se diferencia del clave, cuyas cuerdas son pulsadas. Al golpear las cuerdas, la tangente cumple dos funciones: no sólo hace que vibren, sino que, además, fija su longitud de vibración "de manera muy similar a como un guitarrista determina la altura del sonido de la cuerda al presionarla contra uno de los trastes del mástil de su instrumento. Por consiguiente, al colocar las tangentes de modo que golpeen el mismo orden de cuerdas en distintos puntos de su longitud se puede hacer que suenen diferentes notas".
 
 
Anon S. XVIII Interprete del Clavicordio
El Piano
Introducción
Antecedentes
Comienzos
Desarrollo
Mecanismo actual

Copyright ©2004 - Portalmargarita.com - Powered by Andrés Hernández - Derechos reservados

AH_producciones - Isla de Margarita - Actualizada 01-2007